|
Los primeros españoles que llegaron al territorio que hoy es Argentina, náufragos de la expedición Juan Díaz de Solís, tomaron contacto con las poblaciones indígenas, que ocupaban entonces el lugar, y recibieron de ellos objetos de plata, que llevarían después a España hacia el año 1524. La legendaria Sierra del Plata, una montaña rica en este precioso metal, sedujo a portugueses y españoles, y el río que surcaba el cautivador lugar fue bautizado por los primeros como Río de la Plata. El nombre de Argentina procede del latín argentum, que significa plata, y es como se denominó al país. Desde 1860 oficialmente se le reconoce como República Argentina. El viajero que llega a estas tierras tiene mucho donde elegir. El territorio argentino abarca todos los diferentes tipos de paisajes y climas, de montañas a valles, llanos, ríos, glaciares, áridos parajes, hasta costas frías o cálidas, todo ello habitado por una fauna diversa y curiosa. Argentina cuenta con numerosos Parques Nacionales y además el país se precia de poseer una de las capitales más carismáticas del mundo, Buenos Aires. Sin embargo, qué sería de este espacio natural que no se parece a ningún otro y que desborda sus encantos generosa y gentilmente, sin una riqueza cultural, herencia de un mestizaje peculiar, variopinto y profundamente atractivo, que enamora a todo aquel que llega a conocerlo. Sentado en un café de Buenos Aires, asomado al abismo en la Garganta del Diablo en Iguazú, pasándonos un mate en la Mesopotamia, compartiendo un asado en la Pampa o un paseo a caballo, intercambiando palabras y ratos con los indios quechuas o mapuches o..., al lado de las ballenas, guanacos o viendo planear al cóndor, subidos al Tren de las Nubes, divisando desde Ushuaia el fin de la tierra, leyendo los Cuentos de la Selva, o a Borges, asistiendo en una sala de cine a la última película de Subiela... estamos en Argentina, son demasiadas cosas para un solo país y sin embargo ahí están. |