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Muchos son los que han buscado a lo largo de la historia el paraíso terrenal; quizás no supieron que lo tenían tan cerca. La paz, la naturaleza en todo su esplendor, hermosas playas de arena fina y cálida, un clima templado, la abundancia de agua dulce o la extraordinaria vegetación las han convertido, desde el siglo IX, en un paradisíaco lugar de descanso. Las islas parecen no haber cambiado desde sus tiempos de piratas, cuando se limitaba a ser un refugio. Muchos han sido los que han querido poseerlas, pero ellas se mantuvieron firmes, sin dejarse mezclar en los conflictos mundiales, sin una colonización, pero admitiendo a todo aquel que deseara disfrutar de su armonía. Las islas han conseguido no formar parte de los paraísos “pervertidos” por las manos del hombre; no es allí donde se han construido las enormes ciudades superpobladas y demasiado explotadas al turismo. No es fácil llegar, hay un número limitado de visitantes (precisamente para evitar estos casos una y otra vez repetidos), pero una vez que se llega, no será fácil marchar. El Estado de las islas Seychelles está dividido en un total de 23 distritos administrativos: Anse aux Pins, Anse Boileau, Anse Etoile, Anse Louis, Anse Royale, Baie Lazare, Baie Sainte Anne, Beau Vallon, Bel Air, Bel Ombre, Cascade, Glacis, Grand' Anse (en la isla de Mahe), Grand' Anse (en la isla de Praslin), La Digue, La Riviere Anglaise, Mont Buxton, Mont Fleuri, Plaisance, Pointe Larue, Port Glaud, Saint Louis y Takamaka. |