|
La India es un espacio fascinante, la tierra donde conviven numerosas etnias y distintas culturas en entornos naturales de gran belleza. La India cautiva y seduce como un delicado amante, a todo aquel que la visita. Desde las nevadas cumbres del Himalaya hasta los valles fértiles del interior, pasando por las intrincadas junglas y los dorados desiertos, los paisajes hindúes son sencillamente indescriptibles. A esa inusitada belleza se une una fauna única formada por misteriosos tigres, impresionantes rinocerontes de un solo cuerno, búfalos, leones asiáticos, panteras, miles de cérvidos y millones de aves que surcan los cielos durante la época de migración. Además, la India cuenta con paradisÃacas playas de arena fina e islas vÃrgenes de aguas transparentes que hacen las delicias de los amantes del mar. Hindúes, musulmanes, jainistas, sijs, cristianos y budistas entre otros muchos fieles de distintas creencias conviven en una sociedad multicultural ofreciendo un espectáculo que, al menos, resulta sorprendente a los ojos occidentales. Turbantes y saris de brillantes colores, templos, mezquitas, iglesias, palacios, peregrinos que se bañan en aguas sagradas mientras las piras funerarias arden a su lado, bazares con vida propia y con los más variados productos, festivales y ceremonias que se organizan cada uno de los meses del año. Todo ello envuelto en una hospitalidad, amabilidad y simpatÃa que caracteriza al pueblo indio. Son, quizás, estos elementos lo que hacen que los extraños entren, sin percibirlo ni sentirlo, a formar parte de este misterioso mosaico. No lo dude ni por un momento y déjese atrapar por esta mágica tierra que solo la India es capaz de provocar donde la realidad alcanza a ser tan excitante, tan densa, que parece irreal. India es un sitio denso para el visitante, sin posibilidades de permanecer indiferente, de movilizarse por sus entrañas sin dejarse algo del propio espÃritu entre sus calles, sus multitudes, su vida excitante a los sentidos y, sobre todo, al alma. El exotismo de la India es como el anhelo de una joven enamorada de su señor: está ahÃ, vivo, radiante, dulce y perpetuo, ofreciéndose, sin reparar en sus carencias, sus defectos, entregada a la fantasÃa elaborada en torno a sà misma que, por la fuerza de su fe, se vuelve realidad y atrapa, cautivante o doliente, al visitante. Solamente existen dos reacciones ante esta entrega profunda de la esencia de la India: amarla profundamente y vivirla en todo lo que implica, comprendiendo sus múltiples contradicciones y problemáticas ó rechazarla por la crudeza de unas formas de vida difÃciles de juzgar desde una perspectiva occidental. Mosaico de razas, culturas y religiones, este vasto paÃs comprendido de 23 estados y ocho territorios ofrece la más variada oferta de paisajes y monumentos junto a una gran hospitalidad mostrada desde un primer momento por sus habitantes al dar la bienvenida con el Namaskar, saludo indio con las manos cruzadas y una inclinación de cabeza, que refleja la amabilidad y el calor humano del pueblo hindú. |